Convierta su participación hereditaria en una adjudicación concreta
Ser heredero no siempre significa que usted ya puede vender, utilizar o disponer individualmente de una propiedad.
Mientras la herencia permanece indivisa, los herederos comparten derechos sobre el caudal, pero todavía es necesario determinar los bienes, las deudas, los créditos y lo que finalmente corresponde a cada persona.
Ningún coheredero debe quedar obligado indefinidamente a permanecer en una herencia sin dividir.
Cuando pasan los años sin organizar el caudal, suelen aumentar los problemas:
• Las propiedades se deterioran.
• Se acumulan deudas, contribuciones y gastos.
• Se pierden documentos.
• Algunos herederos fallecen y entran nuevas sucesiones.
• Una persona puede ocupar exclusivamente los bienes.
• Se cobran rentas sin rendir cuentas.
• Se dificulta vender o financiar las propiedades.
• Crecen los desacuerdos familiares.
La partición de herencia es el proceso mediante el cual se identifica el patrimonio, se atienden sus obligaciones y se determina qué corresponde finalmente a cada heredero.
Para lograrlo, puede ser necesario establecer:
• Qué bienes pertenecían a la persona fallecida.
• Qué bienes eran privativos y cuáles pertenecían a una sociedad legal de gananciales o comunidad.
• La participación del causante en cada propiedad, cuenta, negocio o inversión.
• Las deudas y obligaciones del caudal.
• Los gastos pagados por determinados herederos.
• Los créditos o reclamaciones existentes.
• El valor actual de las propiedades y demás activos.
• Las rentas o ingresos producidos por los bienes.
• Si algún heredero aceptó o repudió la herencia.
• Los efectos del testamento, las donaciones o los adelantos hereditarios.
• Los trámites necesarios ante Hacienda y el Registro de la Propiedad.
Cuando todos los herederos con capacidad legal están de acuerdo, puede negociarse una división que respete el testamento, la ley y los derechos de cada interesado.
Cuando no existe consenso, cualquiera de los coherederos puede solicitar la intervención judicial para lograr la liquidación, división, adjudicación o venta correspondiente.
Tampoco debe suponerse que el simple paso del tiempo hizo desaparecer una participación hereditaria o convirtió automáticamente en dueño exclusivo a quien ocupa una propiedad. La prescripción y la adquisición de derechos exclusivos requieren hechos y condiciones legales específicas que deben evaluarse cuidadosamente.
En Dueño-Vargas & Asociados investigamos los bienes, las titularidades, las deudas, los gastos, las aportaciones y los derechos de cada heredero.
Procuramos primero una solución razonable cuando existe una posibilidad real de acuerdo. Cuando no es posible, acudimos al Tribunal para proteger la participación de nuestro cliente y solicitar los remedios correspondientes.
Una herencia sin dividir puede mantener detenido su patrimonio durante años.


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