Decida hoy quién podrá actuar por usted mañana
Hay decisiones que no deben dejarse para cuando sea demasiado tarde.
Una enfermedad inesperada, una hospitalización, una disminución de la capacidad o una ausencia prolongada fuera de Puerto Rico pueden impedirle atender personalmente sus cuentas, propiedades, negocios, trámites legales o asuntos familiares.
En ese momento surgirá una pregunta inevitable:
¿Quién tendrá autoridad legal para actuar por usted?
Un poder es el instrumento mediante el cual usted autoriza a una persona de su confianza para realizar determinados actos en su nombre.
Puede otorgarse para una gestión específica, como:
• Vender o adquirir una propiedad.
• Comparecer en una herencia.
• Firmar determinados documentos.
• Realizar gestiones bancarias autorizadas.
• Administrar ciertos bienes.
• Comparecer ante agencias, instituciones o tribunales.
• Atender asuntos mientras usted reside o permanece fuera de Puerto Rico.
También pueden concederse facultades más amplias, pero siempre deben definirse de acuerdo con sus necesidades y con los límites que usted desee establecer.
Otorgar un poder no significa entregar indiscriminadamente el control de sus asuntos. Significa decidir, mientras conserva la capacidad para hacerlo, quién podrá representarlo, qué podrá hacer y hasta dónde llegará su autoridad.
El poder duradero: protección ante una incapacidad futura
Como regla general, un poder ordinario puede perder eficacia cuando la persona que lo otorgó queda incapacitada para administrar sus asuntos.
Mediante un poder duradero otorgado con las formalidades y cláusulas requeridas, puede disponerse que determinadas facultades continúen vigentes aunque posteriormente sobrevenga una incapacidad, haya sido o no declarada judicialmente.
Esto permite seleccionar anticipadamente a una persona de confianza para atender los asuntos expresamente autorizados cuando usted ya no pueda hacerlo personalmente.
El documento puede incorporar límites, controles y salvaguardas, entre ellos:
• Restringir la venta de la residencia principal.
• Limitar el acceso a determinadas cuentas.
• Autorizar únicamente gestiones específicas.
• Establecer condiciones para vender o gravar propiedades.
• Prohibir donaciones o transferencias no autorizadas.
• Exigir documentación o controles sobre determinadas actuaciones.
• Delimitar cuidadosamente las facultades del apoderado.
Las decisiones relacionadas con tratamientos médicos, cuidado personal y otras instrucciones deben coordinarse mediante los instrumentos legales apropiados.
Un poder no debe copiarse de un formulario encontrado en internet. Una cláusula demasiado amplia puede crear riesgos; una demasiado limitada puede impedir que el apoderado realice precisamente la gestión para la cual se necesitaba.
Todo poder termina con el fallecimiento del poderdante. Desde ese momento, la administración y distribución de los bienes se rige por el testamento válido o, en su ausencia, por las normas de la sucesión intestada.
En Dueño-Vargas & Asociados evaluamos sus circunstancias y preparamos poderes especiales, generales o duraderos ajustados a sus necesidades, incluyendo las facultades, restricciones y salvaguardas apropiadas.
La mejor oportunidad para escoger quién cuidará sus asuntos es mientras usted puede tomar esa decisión libremente.
No espere a que una emergencia obligue a su familia a acudir al Tribunal o limite las alternativas disponibles.


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